Categoria | Musica, Opinion

El Imperio Británico en la música

Es indiscutible que lo mejor del rock ha venido de una pequeña isla en el extremo norte, llamada Inglaterra. Por si cabe alguna duda, voy que tirar a la mesa algunos nombres como The Beatles, Led Zeppelin, Pink Floyd, The Clash, The Smiths, Radiohead, sólo por nombrar algunos. Todos estos nombres, su sonido, sus propuestas líricas, su contundencia escénica y sus potentes, enigmáticos shows en vivo y su influencia, han levantado lo que se conoce como “rock inglés” ,y su calidad es innegable, pero hay una cosa que ya sobrepasa los límites de la razón y el gusto musical, las ansias de los propios ingleses de levantar, inflar y mitificar bandas a su antojo, sólo para continuar con la “tradición” inglesa.

Revistas tipo NME (new musical express), la BBC, varios dj’s y cientos de miles de chantas que se creen britons alrededor del mundo siguen con la idea imaginaria del “imperio británico” en términos musicales, todo para vender la torta y que todos compremos y nos sirvamos un pedacito, cuando la verdad, es que la nueva camada inglesa es muy desabrida y deja mucho que desear.

Mirando en perspectiva, ni si quiera Oasis ni Blur eran tan buenos como los pintaban. Si vamos a lo estrictamente musical, sus melodías pegajosas y sus estructuras poperas matizadas con guitarras eléctricas sólo se convirtieron en un mazo por la imagen y la chapa. Arrogantes, copiones (ya, somos mejores que los Beatles dijo el hablador del Gallaguer) y con una personalidad entregada por los propios medios ingleses que se la pasan buscando el infame “next big thing” ( o sea, lo que se viene), todo para pasar por sobre cualquier otro sonido, algo más innovador, fresco y potetente, algo que realmente sea un aporte y pueda entregar una nueva visión del mundo, al contrario del rock/pop inglés, que siempre nos entrega su visión “conservadora” de la música. Así nos metieron en los noventa a Pulp, a Primal Scream, (The London) Suede, Elastica, Supergrass y un montón de grupos que no dependían de su calidad propia e innata (que sí la tenían), sino que caían con el cartel de ser representantes del Brit Pop en boga por esos años, desestimando así su talento o su propuesta y apadrinándolos con una etiqueta, supuestamente, creíble y fácil de vender y comprar y decir que venían de la “cool Britania”.

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De la nada, Liverpool, Mancheser, Londres eran las cunas de la música que se hacía y que el mundo TENÏA que escuchar, adular y guardar como un tesoro blanco, ignorando al resto del mundo (digamos que no pasaba mucho tampoco después de morir Cobain y las ganas de enterrar el resto de la movida de Seatle). Así pasamos años escuchando barbaridades que, se suponían, eran la gran cosa, lo que regía al universo musical, lo que la llevaba. Hasta que llegó el nuevo milenio y nos quisieron pasar otra tostada, entregándonos a Coldplay, los “nuevos” Radiohead, par así seguir alimentando al monstruo inglés. Sin embargo, al entrar la nueva década, la explosión de grupos de calidad provenientes de Norteamérica, puso en tela de juicio la supremacía y calidad verdadera de las bandas salidas de la tierra de los Beatles. Incluso, algunos llegaron a decir que bandas como The Strokes, The White Stripes o The Yeah, Yeah, Yeahs le debían mucho al rock inglés, por lo que debían ser considerados como exponentes de tal género (¡).

Tal vez, lo más rescatable, y únicamente excitante, debe haber sido la irrupción de unos impetuosos The Libertines en 2002 en los bares londinenses y el 2003 en las tiendas, con su seminal ‘Up the bracket’ (Rough Trade). Su propuesta iba más allá de lo musical, era una propuesta escénica, literaria y liberadora de ataduras y límites entre la banda y el público (Los Libertines eran TODOS los que seguían a la banda, no sólo los músicos). Fueron los primeros en usar la red como medio de información e interacción directa con sus fans (su página de internet era usada como blog) y los primeros en regalar discos enteros por internet. Pero nunca llegaron a ser los “nuevos” algo ni los reyes del Imperio Británico, porque se disolvieron como la espuma de una cerveza y dejaron una historia llena de excesos, tocatas explosivas, un par de discos eufóricos y una leyenda un poco fantasiosa que fue escrita y expuesta por los medios ingleses. Fue entonces que el alicaído mundo del rock británico vio otra luz: esparcir sus imposiciones musicales por la red. Es así como han levantado a bandas y solistas como The Arctic Monkeys y Lilly Allen, quienes partieron de forma independiente y a pulso tirando sus canciones por myspace, y resulta que ahora son los bastiones del nuevo rock.

Pero la cosa va más allá, porque desde hace unos años, publicaciones y canales ingleses nos bombardean con bandas como Kaiser Chiefs, The Kooks, The Fratellis, The View, los huachos de los Libertines, Bayshambles y Dirty Pretty Things (RIP) más un largo etcétera, y, realmente, la calidad y la influencia de estas bandas no es ni una pizca de excitante ni grandilocuente como para volverse locos. Menos aún, considerando que la industria musical está en una severa crisis y bajar discos es una costumbre diaria (casi compulsiva) de los melómanos modernos, no es necesario comprar un disco para saber que la banda es horrible, las presentaciones en vivo son un tanto desarmadas y desastrosas que lo que más importa es el pantalón pitillo, la camisa ajustada y el sombrero gangster (suena como a Pete Doherty todo eso, ah?), dejando de lado la calidad musical.

Tomemos, por ejemplo, a los Kaiser Chiefs, quienes son los “emperadores” del rock inglés, dueños de un puñado de hits, una concurrencia que llena estadios y una conciencia social británica que hace estremecer hasta el más duro primer ministro de la isla, pero basta recordar su tibio paso por Santiago el año pasado, cuando formaron parte del festival SUE, un tiempo después de haber llenado estadios completos en Estados Unidos. En tal ocasión, abrieron el show, cuando el local no estaba ni a la mitad de su capacidad. Las pocas personas que estábamos ahí nos dimos cuenta de la falta de entusiasmo de la banda, de lo simplona de su entrega, lo plano de su repertorio y de las ganas de salir corriendo de un lugar donde no los vitoreaban como si fueran los nuevos conquistadores del territorio musical. Ni si quiera el tirar hit tras hit los ayudó a superar los respetuosos aplausos de los que veíamos su presentación. Tal vez, el estar lejos de casa, sin prensa a su favor de forma enloquecida y con un público a ganar influyó para que dejaran ver la verdadera cara del rock inglés, un rock local y con poco que entregar hoy en día.

Miremos también a los otros grupos:

The Kooks: tratan de hacer las tareas copiándole a The Libertines, pero de forma más pulcra y más “ondera”. El trabajo de guitarras a través de amplificadores Vox y juegos de voces entre el vocal y el guitarra no es más que repetir la formula aprendida viviendo en la isla y comprando revistas de música locales.

The View: al igual que los Kooks, escucharon mucho a la banda de Doherty/Barat y quieren darle un toque más potente, pero quedan cortos en su intento. Demasadas bicicletas por las calles inglesas y poco aporte.

The Fratellis: su gran gracia es usar sombreros de copa y que su único hit fue la banda sonora de el horrible reality chileno “Amor Ciego”. Además de eso, su rock de cabaret parisino no hace mucho más por el mundo.

Babyshambles: la banda del “yonki” por excelencia. Todo su trabajo está basado en lo que Doherty haga y escriba. La banda detrás del líder realmente es un caos y hacen más noticia por sus carretes que por sus discos (los cuales son bastante bajos en calidad).

Dirty Pretty Things (ya disueltos):el otro concho de los Libertines. musicalmente no muy dotados, pero con shows eneregéticos recordaban el espíritu del ‘77, pero el uso excesivo de insignias británicas los encasillaba demasiado, además su idea de ser una “pandilla” más que una banda le dejó mucho terreno a su líder (Carl Barat), haciendo quie el resto fueran sus subditos, más que sus compinches. Fue él quien decisió que la banda no iba más.

En estos ejemplos se podría proyectar un análisis generativo de la movida actual, lo cual se resume a refritar ecuaciones antiguas y ponerle algo más de modernidad a lo que ya estamos acostumbrados a ver.El resto del círculo lo completan bandas longevas y que poco aportan, como Oasis, o bandas que vuelven y no ganan ni pierden terreno, sólo vuelven, como The Verve.

Hay excepciones, claro está,como Franz Ferdinand , quienes a punta de reflejos en lo que hacía Joy Division y Blondie (!) refrescaron el ambiente el 2004, además de insistir en su residencia en Escocia (alguno de sus integrantes es realmente escocés?) y jugar en la ola de la ambiguedad con respecto a su “encasillamiento” geográfico. Pero hay que alejarse de la prensa y del HYPE, ya lo saben los Arctic Monkeys, que ahora trabajan con la reina del desierto Josh Homme y pretenden expandir su sonido a otra galaxia. Pero lo único seguro, es que la actual camada de bandas inglesas no le llegan ni a los talones a los de verdad, ni en lo musical ni en la creatividad ni en la energía.

Por eso prefiero mirar hacia otro lado, ver qué pasa en casa o en otros países para enriquecer el sonido y la experiencia. Ponerle ojo a la música de raíces, el folklore o los tambores colombianos, que son mucho más atractivos que una pandilla de larguiruchos desabridos con mala dentadura y cantando del seguro de cesantía y de papas fritas y pescado.

Para finalizar, quisiera dejarles un par de videos, para ver las serias diferencias que hay entre las bandas de verdad y los que son de cartón (o de papel de revista inglesa).

Radiohead, un himno.

The Clash en la cresta de su ola.

The Who, rompiendo amplificadores.

Y en éste lado…

The Kooks.

Kaiser Chiefs.

Ustedes dirán.


Post Escrito por:

Lucas Araya - ha escrito 81 entradas en Remedio Pa` la Mente.


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2 Responses to “El Imperio Británico en la música”

  1. Mcready says:

    Que lata el rock/pop ingles actual, no pesco nada, ni ninguno de esos blog donde llenan con info de bandas indies pop inglesas, son todas iguales y lateras, sonando a acordes de los 80, de la new wave, que tiene de novedoso? ahhh el sonido actual, guitarra mas pesadas pero con el beat de hace 20 años.. salvan re pocas

  2. Bellatrix says:

    rico el comentario, me lo disfruté entero. hace ratito que andaba notando estas bandas nuevas tan choras y bonitas pero que dejan un gustito a repetición en poliuretano en la boca, gustito que no se sale hasta que uno escucha a esas de antes, que a su vez dejan el gustito a gladiolo (que a fin de cuentas es mas llevadero). Seguiremos esperando lo que venga noma’, si pa’ eso una es consumidora. eran buenos los libertines, eso si. lovechild entre the smiths y the clash, dicen por ahi.

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