
Imagen Terra, Foto: Sergio Gajardo
Radiohead cumplió el sueño de miles de seguidores y dio un show contundente, basado en las canciones más representativas de una generación que creció y maduró siguiendo a una banda mítica.
La primera noche de los ingleses en Santiago dejó caer un juego de luces mágicas y una profundidad musical que ni siquiera los problemas técnicos del principio lograron bajar el nivel de la presentación inicial del grupo. Aquí te presentamos la percepción de remedio (foto de terra.cl).
Cada cosa en su lugar preciso.
Radiohead cayó al agujero más profundo y extraño del mundo: Chile, un lugar donde cada alegría no dura más allá de un suspiro y donde cada canción del grupo podría ser la banda de sonido de cualquier situación, desde el primer día de clases de un niño en el jardín infantil, la muerte de tu mejor amigo, un quiebre sentimental o, incluso, un día de trabajo. Tal vez por eso la noche fue tan catártica, un concierto donde hasta el más fino desacierto técnico (problemas con el retorno para Yorke) formó parte del ánimo del show.
La espera fue larga. Más de quince años pasaron para por fin verlos en vivo. Por eso la tarde del jueves pareció eterna, casi otros quince años en fila para desahogarse y cerrar un círculo vital. El calor de marzo no espantó a los fanáticos que hacían cola desde la mañana, y al momento de abrir las puertas la estampida de poleras oscuras y corazones emocionados y ansiosos se dejaba caer sobre la pista atlética del nacional.
A eso de las 6 de la tarde salieron los nacionales Casino a calentar motores, y si bien el entusiasmo de la banda y su tirada de temas estaba muy en la onda del rock inglés de principio de los noventa, las expectativas y el hambre de la gente sólo les pudo brindar varios minutos de atención respetuosa y un aplauso cálido, todo en ascuas por lo que se vendría en unas horas más.
Man, machine, semi-human being.
Cuando el sol se puso y las pantallas se encendieron, los alemanes de Kraftwerk salieron a escenas, plantados sobre sus teclados y computadores lanzaban sonoridades electrónicas mezcladas con imágenes robóticas y voces mecánicas. La gente ya se había puesto de pie y se agruparon como carne en espera, y si bien los aplausos después de cada tema caían con fuerza, la potencia de una paciencia a punto de estallar y lo matemático de la puesta en escena de Kraftwer lograban aumentar más las ansias de las casi 25 mil personas que ya estaban en la pista. A pesar de sus mensajes conscientes acerca de la contaminación global, el mercantilismo y la fusión máquina-hombre, la gente no estaba para conceptos filosóficos, sólo quería sentir la música sobre los poros, y eso se sentía cada vez más. Cuando los músicos se fueron retirando uno por uno en sus trajes luminosos y geométricos para saludar al público, sólo había una cosa segura: Radiohead estaba cada vez más cerca.
Entre arcoiris.
Cuando las luces se apagaron y una suma electrónica de sonidos sepultó a los asistentes sólo quedaba aferrarse a los pulmones y dejar que toda una vida pasara frente a los ojos. Cuando la banda salió al escenario un grito escapó como un alivio de todas las gargantas. Más que un chillido de fanaticada, el aullido de la gente sólo quería dar la bienvenida a los autores del soundtrack de la vida de 28 mil almas que en ese momento podían comprender de donde venía el misterio del sonido. Yorke, los hermanos Greenwood, Ed O’Brien y Phil Selway salieron al ruedo bajo una estampida de aplausos mientras 15 steps daba inicio al festín musical, y las luces envolvían al publico como arco iris gigantes y vivientes. Siguió la marcha con Airbag y la incredulidad de un segundo se transformó en goce. Si bien la primera parte del show estuvo marcado por problemas técnicos, específicamente con el retorno del líder, lo cual trajo el enojo del cantante y la suspensión en el aire por cerca de 10 minutos, al solucionarse todo el show comenzó otra vez. Con un liberador “O.K. Ahora puedo escucharlos” de Tom, el concierto tomó otro aire. Sorpresas agradables como The Nacional Anthem (con una transmición radiofónica en buen chileno incluída y un rojo potente en las luces y pantallas) y la interpretación de gran parte de In Rainbows marcaban el rumbo del repertorio. Sin embrago, cuando los acordes de Karma Police llegaron volando desde la sonoteca, un giro de voces coreó sin parar, como si la vida tuviese un solo sentido: el desahogo espiritual.
El ritmo del show siguió impecable, mezclando temas muy guitarreros y actuales (Bodysnatchers) con la fusión mecánica (Optimistic) y demente más la experimentación sonora al límite (Idioteque), todo en un placentero paquete. Pero todo pareció volcarse cuando Paranoid Android se paseó frente a los ojos de quienes estuvimos ahí. Fueron años de paranoia que se colaron por la sangre y las cuerdas vocales, y el mar de manos azules y luminosas sólo vino a lavar los años vividos.
Para el final quedaron joyitas como Everything in its right place, You and whose army, interpretada con una cámara en plena cara del cantante, quien sonreía al público, algo casi impensado. Pero el cierre definitivo lo daría Creep, su canción símbolo, pero, a la vez, la más odiada por la banda. Un coro de miles de gargantas hicieron que el sentido de la canción se perdiera en algún lugar de la noche, ya que, creo que nunca antes “Creep” estuviese tan fuera de lugar, porque cuando Thom Yorke decía “soy un desperdicio, soy un raro, qué mierda hago aquí? No pertenezco a este lugar”, tal vez no se daba cuenta de que estaba frente al público más extraño del mundo, donde el hubiese sido una persona más, desgarrada y deprimida en el país de los sueños, la tierra de las riquezas, el único lugar donde la tristeza y la frustración son el sentimiento nacional, por ende, claro que su alma pertenece a este lugar, el hoyo mas Creep del universo. Fin de la noche, solo la primera noche.
PD.: no tocaron No Surprices, como dice en el Mercurio y sus subproductos. Mentirosos.













JL me dijo q esta gente venia tocando sólo temas del último disco por eso no pesqué mucho el concierto, pero este wn se equivocó, en todos lados venian cantando hasta creep, hice divulgacion de mala info (recogida verbalmente)
pero ya te explique que eso era en sus giras gringas y europeas… como nunca vinieron a latinamerica tocaron weas antiguas, pero saca la cuenta son solo como 8 temas antes del kid a, nada mas