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Circus Rock 4: Mucho rock y poco Circo

La cuarta versión del Circus Rock prometía ser uno de los combos más energéticos y lúdicos del rock en vivo de esta parte del año, sin embargo, lo que pintaba como un espectáculo circense-musical, terminó siendo una sesión de rock potente con poco juego, aunque con mucho payaso en pitillos y pocos malabaristas instrumentales.

Vamos a ver… el circo.

La velada partió lenta. Aunque la cita era a las 21:00, las puertas del Centro Cultural Alameda estaban cerradas y los guardias tenían pocas ganas de dejar entrar a los que llegaban a la hora o los que llegaban solitarios y si nada mejor que hacer que esperar en la Alameda, por ende, la mejor opción para muchos era ir a darse una vuelta a algún bar cercano y esperar el vamos.

Una vez dentro, uno podía notar las ganas de representar un ambiente circense, un trapecio en medio del local, los instrumentos posados sobre un pequeño escenario en el hall central del cine y cerveza y bebidas energéticas gratis. A pesar de toda la buena onda, al gente brillaba por su ausencia, y para cuando Matorral lanzaba sus primeros dardos en la sala 1 del cine (la de butacas antiguas y telón de fondo), poco más de cien personas se instalaban a ver el pulcro show. Como siempre, el trío liderado por Cadenasso y Planet descargaron un puñados de perfectas canciones rockeras con raíz y zapateo chinchinezco. Mientras pasaban “Todo”, “Medio día”, “Dónde está el chal” la pantalla de fondo deslizaba imágenes sicodélicas que bailaban al son “jaivero” del ambiente. El (corto) show terminó con una extensa y poderosa versión de “Premios y estatuas de sal” para luego dejar el escenario con tímidos pero honestos agradecimientos y adelantando lo que se vendría.

(No) Son hermosos ruidos

El segundo grupo en el cartel era Tío Lucho, un combo de inicios y actitud (?) punk que, hoy por hoy, y tras un Ep y un disco debut bien pichangueros, se dedican a hacer electro-pop irónico y con un “mensaje”. Realmente fue un show un tanto decadente, con un vocalista que más parecía front man de banda metalera rancia, con arranques de Iggy Pop y Jim Morrison, pero que más se acercaba al mítico Escape (recuerdan “Chile país de talentos?) y una fila de integrantes que a veces dejaban harto que desear en su desempeño y su aporte, musicalmente un tanto al debe y con poco brillo sobre el escenario. De vez en cuando dejaron escapar algún tema punk con obvias dedicatorias a Piñera (”Mal nacido”), pero sus canciones bailables con contenido sólo dejan claro las ganas de seguir un camino ya recorrido por The Clash y Los Prisioneros, tal vez sin recordar que eso fue hace muchos años atrás, en un contexto en el cual las cosas que las bandas de rock eran contestatarias y las cosas que decían SÍ eran importantes y SÍ movían a las masas. Pobre.

Mora

Augaturbia seguía en el listado, mientras personajes de vestimentas raras se paseaban entre la gente. El gran número de la noche se dejaba caer mientras la sala se repletaba de sopetón jugando con los primeros acordes de “I wonder who” que invitaban a Denisse a salir a escena y desplegar su impecable voz por los parlantes para hacer estallar a la muchachada que los aplaudía con placer rabioso. “Waterfall” y “Evol” trajeron el virtuosismo de los músicos, machacando las cuerdas o dándole a los cueros con la fuerza que sólo dan los años de circo (Oh!). Un blues hizo que el registro de la vocalista viajara por todo lo ancho y largo de la sala para terminar con un rock en español que trataba de poner al hombre en el lugar de la mujer para ver si, después de calzarse sus zapatos, uno las puede querer más. Un gran aplauso por Aguaturbia.

Purgatorio Circus

Al salir al segundo escenario, uno se encontraba con personajes supuestamente circenses, aunque parecían más bien sacados del bar de la guerra de las galaxias, quienes se realizaron una performance semi-erotizante, la cual intentaba tragarse la timidez del público con movimientos sacados del kamasutra de la escuela de actuación. De todos modos, un lindo espectáculo que nos recordó que estábamos en un circo. En eso sonó una masa y salió Hielo Negro a descargar su rock patagónico. Cómo siempre, se despacharon un set list contundente, cargado a temas de su repertorio ya clásico (”Cabo negro”, “Salamandra”, “Donde nacen los vientos”), celebrando con el público y luchando con ciertos problemas de sonido. El cierre vino con “Locomotora”, aplanando chascas y poleras bien sudadas a esas alturas del show.

El Sonido

Ya el circo había pasado a ser una anécdota cuando Guiso se tomó el escenario para brindar su último show del año en Chile. Y como dijo Guerra, tiraron toda la carne a la parrilla, partiendo con “Flojo”, pasando por un cover de “Roll over Bethoven” y hasta sacando del baúl el tema “Calle” de su primer disco. Como siempre, la presentación de la banda emblema del garage chileno descargó una tonelada de energía y entusiasmo, el cual se reflejaba en los saltos, gritos y bailes que sacaba el público mientras sonaba la última del set, “Fe”. Como para creer en el rock de nuevo.

Neoyorquinos Gritones

El cierre del circo estuvo a cargo de The Howlers, una banda con un sonido, una pinta y una actitud sacados de la gran manzana, pero que no parecen darse cuenta que estamos en la copia feliz del edén. Era su primer show luego de pasear y lucirse en Nueva York y sacar el segundo lugar en el concurso de bandas de la Spin Magazine, y se notaba el entusiasmo. Harto grito, harto riff suelto de cuerpo, harto punteo surf y harto golpe frenético. Sin embargo, su repertorio era un poco monótono y plano. A veces una canción era demasiado parecida a las otras cinco que ya habían tocado, aunque la energía desatada tenía un eco inmediato en la gente, que bailaba a salto limpio. Incluso un bis sacaron, sin tener más material (según sus propias palabras), pero lanzaron más aullidos y riff frenéticos para una alocada y cuasi borracha pequeña multitud que quería vacilar el cierre del circo.

En resumen, la música en vivo, la potencia y el volumen nos hicieron olvidar que éramos parte de un circo que no tenía leones, hombres bala ni señor Corales, pero que sí tenía rock del bueno, ese que había sido relegado un poco por las guitarras de palo y las voces agudas.
Que viva el rock, y el pan, y el circo!

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Pencas las fotos debido a que murió ese día la camara oficial, mil disculpas.


Post Escrito por:

Lucas Araya - ha escrito 81 entradas en Remedio Pa` la Mente.


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3 Responses to “Circus Rock 4: Mucho rock y poco Circo”

  1. payaso en pitillo says:

    Si para tí son "payasos" o "personajes del bar de las guerras de las galaxias" jóvenes que se visten diferentes y con estilo,está claro que al parecer te hace falta ser más tolerante y mundo chiquillo,pues es lamentable saber que todavía siguen existiendo gente resentida,reprimida y fracasada en este shile de hoy,pero no te preocupes,pues creo que eso es un buen síntoma,ya que está claro que a ti,y como a muchos más,se les hace dificíl aceptar a grupos de rock de buen gusto y glamour como los howlers,entre tanta ordinariez y rasquerío que pienso es en donde te gusta pulular.
    El cambio ya viene,y no hay nada que puedas hacer.
    saludos.

  2. Naldo says:

    El compadre de arriba, si vamos a comenzar a hablar de Glamour, mejor postiemos en la revista vanidades o en la caras o nose, derrepente podrias hablar con Jordi Castell. Tampoco entiendo mucho eso, Howlers auspicia la candidatura de oposición? que tiene que ver esto con politica y para finalizar eso de "ordinariez y rasquerío" yo pensaba que sólo lo decía la raquel argandoña y la paty maldonado, creo que me equivoqué.

  3. payaso en pitillo says:

    mmm parece que en este paìs hay varios que les hace falta ver y escuchar què està pasando en otros lugares del mundo,y no sòlo donde se escucha pura mierda como acà,salvo honrosas excepciones,como los howlers,matorral,akinetòn retard,tsunamis,entre algunos.
    Naldo,lee bien mi comentario y no saques interpretaciones comunes y simplonas,pues a lo que me refiero es que basta de apoyar y elogiar bandas de rock mediocres y sin estilo,como desgraciadamente ocurre en la escena musical chilena,en donde la mayorìa no da la talla a nivel internacional,ni tampoco tienen lo necesario para convertirse en un referente juvenil.
    què tiene que ver que los miembros de una banda de rock tengan presencia y estilo para vestirse con que tenga que aparecer en revista vanidades?pues nada,un argumento insulso derivado de la envidia y el mal gusto a que estàn acostumbrados la gente, a ver y oìr pura mierda,y no tienes que ser comunista ni de la udi para reconocer lo que es malo y lo que es bello y saludable.ok?
    Dejèmonos de comentarios mediocres y aspiremos siempre a lo mejor,no tan sòlo interno sino que tambièn externo.

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